Tuesday, April 26, 2005

Fotografía construida y J. P. Witkin

un texto de la revista altanoche abril.


Fotografía construida

Joel García

Hay que aprender a utilizar la mirada.
José Saramago

Durante una pretenciosa charla sostenida con un par de cuates asiduos a la fotografía, donde platicábamos acerca de la obra del fotógrafo Joel Peter Witkin -uno de los máximos exponentes de la hoy denominada fotografía construida-, salió a colación el tema de este género fotográfico que tanto ha aportado a la historia del medio en cuanto a producción de imágenes fotográficas vinculadas con el arte. En eso estábamos cuando de pronto llegamos a lo que sería el punto G de la comenta: el eterno y polémico conflicto entre arte y fotografía. De a buenas que todos estuvimos de acuerdo en que dicha situación se debía en gran parte al hecho de que históricamente la práctica fotográfica había producido harta golosina visual, lo cual la ha relegado de lo que se considera -por los puristas del arte- meramente artístico. Y más aún en estos tiempos de sobre-modernidad donde lo digital ha trastocado exageradamente a este lenguaje, exacerbando la cantidad de basura visual que se produce y se consume.
En este sentido, coincidimos en que la obra del maese Witkin se salvaba de ser superflua golosina debido al alto grado de subjetivación estética tan característico de sus imágenes. Y, dicho sea de paso, su obra fotográfica es considerada por la crítica como punto neurálgico de la vanguardia fotográfica.
Si bien, en líneas generales la fotografía construida es el acto de escenificar para la cámara, manipular los soportes, poner en escena, apropiarse de referentes tomados de imágenes creadas originalmente con fines distintos; es pues el recurso de acudir a artificios para intervenir el acto fotográfico. Pero más allá de esta somera aproximación a su definición, habría que mencionar que la fotoconstrucción es la cara creativa y el lado subversivo de la fotografía.
Dentro de la literatura teórica que hay sobre el medio, existen dos planteamientos claves para entender lo fotográfico. Según Joan Costa (1991), existen dos actitudes visuales que han regido históricamente la fotografía.
La actitud visual sumisa, la cual se refiere al mero acto de re-producir las apariencias de lo real-tangible y visible con la mayor objetividad posible, donde el único fin es registrar los seres, las cosas, los fenómenos, los acontecimientos, es decir, re-presentar lo que ya hemos visto en la realidad. Dentro de la sumisión visual encontramos a la foto-documental, la foto-científica, la foto de identidad. Dicha actitud, es la que ha predominado en la práctica fotográfica. Aunque es pertinente mencionar que con la aparición de nuevas tecnologías aplicadas a la foto, esta práctica tendría que ser replanteada, pues con la manipulación digital se está realizando foto construida a partir de imágenes documentales, las cuales, en el momento de ser captadas por la cámara sólo pretendían re-presentar la realidad. Por lo cual hoy existe una línea muy delgada entre lo que es meramente documental y lo que se considera como construido. Véase el trabajo de Pedro Meyer, Gerardo Montiel Klint, Gerardo Suter, sólo por mencionar algunos.
Este autor también habla de una actitud visual subversiva, la cual se refiere a la utilización de la fotografía como medio de expresión creativo. Esta es una postura visual bastante libertaria pues no se encuentra supeditada a los parámetros de lo real-objetivo, sino que abre la puerta de entrada a los derroteros de la imaginación, la abstracción y la experimentación. Es de esta actitud de donde se desprende la fotografía construida.
Pudiera pensarse que por sus características rebuscadas de subjetivación estética, o por poseer ciertos atisbos de vanguardia, el constructivismo fotográfico surgió años después de la invención de la fotografía. Sin embargo, no sucedió así, debido a que, a diferencia del lenguaje pictórico, que sólo tenía como referente a la realidad para crear sus imágenes, la fotografía en cambio no sólo gozaba de la realidad-tangible para erguir su lenguaje, sino también tenía como referencia inmediata a otro método de representación de la realidad: la pintura, la cual, hasta el momento (primera mitad del siglo XIX) era el procedimiento por excelencia, utilizado para representar las apariencias de lo real.
Así, contrariando lo que comúnmente se cree sobre los albores de este lenguaje, los primeros fotógrafos no sólo empezaron a retratar la realidad que les rodeaba, su contexto, su espacio, su tiempo real; sino que en ese proceso de búsqueda por la constitución de un lenguaje formal, los aprendices de fotógrafos -quienes fueron daguerrotipistas-, sobre todo aquellos que buscaban vincular de alguna forma al nuevo procedimiento con el arte, se fijaron por obvias razones, no tanto en la realidad que les circundaba, sino más bien en las imágenes de un arte ya constituido: el pictórico.
Autores como Félix Nadar, Julia Margaret Cameron, Oscar G. Rejlander, Henry Peach Robinson, todos pertenecientes a la generación que vio surgir a la fotografía, son los padres de este estilo tan particular y aún vigente de producir imágenes fijas con alto contenido pictórico.

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