Monday, July 28, 2008

ganas de celebrar

Altanoche: renovarse sin perder esencia*

A Víctor Hugo no le gusta trabajar en equipo. Prefiere andar por la libre, solo y su alma de editor, convocando a una pléyade de colaboradores a los que da la tabarra por e-mail o en la cantina para que cumplan con el cierre de edición: esa enigmática fecha, sujeta a los caprichos del presupuesto. Y la fórmula egoísta y mesiánica de la que echa mano le ha dado resultado al director de Altanoche.
¿Cómo consigue este quijotesco editor que, al final del día, y sin un quinto de por medio, respondamos los convocados a sus apetencias y terminemos escribiendo lo que los años, Dios, el diablo, la escuela de letras o el taller de casa de cultura nos dan a entender? Bueno, yo diría que no se trata de ningún especial encanto ni de glamur ni trascendencia. Más bien es la conjura de la tozudez de aquellos que no tienen nada que hacer y de un amor a las causas perdidas que, de tan perdidas, terminan por encontrarse.
Las revistas especializadas de cualquier índole, pero más las culturales, nacen con el epitafio en la contraportada. Hablar de una docena de números, de un año de existencia suele ser motivo de dicha para propios… de los extraños no sé.
Hablar de un número 34 y ya mero los cuatro años suele ser motivo de envidia para los propios y tal vez para los extraños.
Como sea, Altanoche nos convoca una vez más en torno a lo que probablemente nos guste más a los aquí presentes: leer y escribir. Sin pretensiones, sin poses, con el cinismo tierno de los que en esto andamos, con la piel dura y la humedad de la noche, con las ganas de celebrar bajo el mejor pretexto de todos los posibles, una publicación inteligente, equilibrada y austera en este Hermosillo modelo Expogan.
Hay que ser un poco camaleón en el negocio de editar. Escapista, pendenciero y elástico. Víctor Hugo Barrera, con este Altanoche 34, ha sabido reinventarse y evitar que se le agote la fórmula. Sin perder esencias, el reciente número huele a nuevo, a fresco, a lluvia de verano.
Viejos y fieles conocidos se asoman en el índice con la garantía que implica su persistencia: José Abril (que no sólo conoce de cine si no que sabe escribir de cine); el mito de Paco Luna (el verdadero ha de andar cazando ballenas en Alaska); Carlos Sánchez y su dolor constante o Manuel Llanes (que ha aprendido a reír en Madrid). Pero también firmas nuevas que se adentran en las tinieblas con lámparas que quieren deslumbrar tanto bochorno: Magdalena Frías en la reseña, Silvia Arvizu en el cuento, y Liliana Chávez o Rafaela Fontanot en la crónica.
Para el reciente Altanoche que estrena saco y corbata (un saludo a los erotizantes diseñadores), Víctor Hugo Barrera salió a la caza de esos ejemplares norteños obsesionados con el norte, y domesticó plumas de Tamaulipas, Nuevo León, Baja California, Durango y Texas, con lo que se abre el panorama para dejarnos un dulce sabor cosmopolita.
Dos apuntes para terminar: el inquietante suplemento La tarántula que devora metáforas, el testimonio agradecible de que la poesía es origen, génesis y laboratorio de lo que viene.
Y el otro apunte, el comercial, el vanidoso: circulen Altanoche, hablen de Altanoche, recomienden Altanoche. Vale la pena que entre todos ayudemos a conservar un espacio digno y escaso. Una publicación que además nos brinda ocasiones para alimentar el ego de nuestras cirrosis.

*Texto leído por Imanol Caneyada en la presentación del número 34 de la revista cultural Altanoche.

Tuesday, July 22, 2008

Presentación 34

Ediciones altanoche invita a la celebración (sí, celebración) de la revista altanoche, ejemplar 34.
Con la presentación de
Carmen Leticia Espriella, Imanol Caneyada y Víctor Hugo Barrera.
viernes 25 de julio, 8 pm.
Habrá revistas, libros y camisetas.
Bar Yuupi, Nuevo León esquina con Garmendia.

shirts


Camisetas de altanoche.
Blanca, verde o gris.
¿Van a querer? Se van a acabar...

Monday, July 21, 2008

buenos tiempos

La programación del sábado en altanoche radio:

Danielson-Black Lips-Camera Obscura-Belmondo-Catfish Haven-Tender Forever-Anat Ben David-Fangoria-Los Punsetes-Linda Guilala-Francisca Valenzuela-Heidi Gluck-Miss Violeta Beauregarde-Casiotone For The Painfully Alone-Cold War Kids-The Dazes-Magnolia Electric Co.-Tom Zé-Ladyhawk-Titas

altanoche radio. 9 pm. 107.5 fm. www.radio.uson.mx

dixy bait

Probablemente vengan a Sonora en septiembre.
Dixy Bait.
Aquí sus canciones.

Monday, July 14, 2008

vuélvete underground

La programación del sábado en altanoche radio:

Fine!-Grizzly Bear-Magik Markers-Baldwin Brothers & Mark Lanegan-LCD Soundsystem-Placebo-Cheap Trick-Band of Horses-Neko Case-Cielo-Fresones Rebeldes-Mala Rodríguez-Erick Messler-Love Is All-Coati Mundi-Atom Rhumba-Felt

altanoche radio. 9 pm. 107.5 fm. www.radio.uson.mx

Saturday, July 12, 2008

34

Número 34.
Otro número de altanoche.
Porque no queremos ser de los rezagaditos.
Porque nos gusta ganar a la ruleta.
Porque no nos gusta sentirnos acorralados.
Porque queremos sentirnos (más) vivarachos.
Porque nos aburre tanta imbecilidad.
Porque nos gusta lo fogoso, lo indomable.
Por necios, por mentecatos…
Aquí van unas páginas de rechupete.
Escriben:
Francisco Luna, José Abril, Enrique Blanc, Manuel Llanes, Alejandro Ramírez, Javier Ramírez Limón, Magdalena Frías, Oscar David López, Ignacio Mondaca, Liliana Chávez, Raffaella Fontanot, John Pluecker, Abril Castro, Armando Alanís Pulido, Juan Carlos Recinos, Julio César Félix, Carlos Sánchez, Javier González Cárdenas, Jesús Marín, Josefa Isabel Rojas, Mario Licón, Miriam García, Sylvia Arvizu.

Diseño editorial: León Coyote

Nuevo formato. Nuevos colaboradores. 50 páginas. Más color (ido). Más.
De venta en
Librería Milenio 2000
Librería del hotel San Alberto

Thursday, July 10, 2008

casi un cuento

Dice Imanol Caneyada:
Muchos de los textos que transcurren por las páginas de este libro podríamos considerarlos eso que han dado en llamar poesía en prosa. Lo importante aquí es la conciencia que Isabel Rojas tiene de que la literatura se da en el lenguaje, en el urdir sintaxis que se renueven, en la hipálage (“esta noche me acosté como al descuido”), en la necesidad de cazar imágenes con mucho más de mil palabras.

Doña JoseFa presenta su libro Casi un cuento en Guaymas, el viernes 11 de julio, en la plaza 13 de julio, contiguo a la iglesia, a las 7 de la tarde.
Presentadores: Bruno Hernández y Carlos Sánchez.
Más en La Cábula Ediciones.

de ningún lugar

Não sou brasileiro,
Não sou estrangeiro
Não sou de nenhum lugar,
Sou de lugar nenhum
Não sou de São Paulo, não sou japonês
Não sou carioca, não sou português
Não sou de Brasília, não sou do Brasil
Nenhuma pátria me pariu
Eu não tô nem aí
Eu não tô nem aqui

Titãs/Lugar nenhum

Tuesday, July 08, 2008

hey hey, my my

Después de ver algunos videos de nuevos grupos, me quedó esta tonadita.
There's more to the picture/Than meets the eye.

Monday, July 07, 2008

confesiones de un ex comunista

Tengo 28 años en el PB, desde que estaba el Negro, el Charro Soviético...¡todavía existía la Unión Soviética!
IM

aviso

solicito tortillera
José Carmelo y 12 de Octubre

insomnia

La programación del sábado en altanoche radio:

The Unicorns-Animal Collective-No Age-Velocity Girl-Nixon-The Softies-Taken By Trees-Kiev Cuando Nieva-Nadadora-Siwel-Prin´La Lá-Guaycura Sounds-The Dodos-Starlet-Club 8-Beck

altanoche radio. 9 pm. 107.5 fm. www.radio.uson.mx

Thursday, July 03, 2008

pueblo viejo

En ese kiosco, asegura la historia, don Francisco I. Madero (esa “I” que a tantas guasas se prestó en aquellos años de educación primaria en la Juventino R. Solano) dio un discurso en 1910, ante un pueblo de Navojoa –imagino- con ganas de cambios y mejoras en su vida diaria.
En esa plaza servidor dio sus primeros patinazos, aquellos que le costaron un par de mordidas de perro ya de regreso a casa –todo por no querer quitarse los patines. En esa época –la de los patines y mordidas- la plazuela todavía contaba con piso de cemento, antes de que la adoquinaran.
En los ochenta por esa plazuela nos paseábamos unos adolescentes ansiosos de todo. El Lencho, servidor y compañía escuchábamos roc por las noches. En Semana Santa Javier, Manuel, Nestor y otros amigos andábamos a la caza de algo. Eran días de fiesta. Cuatro cantinas rodeaban la plaza. Nosotros rodeábamos todo. Y terminábamos al día siguiente en casa de Javier o del Sabueso, borrachos todavía, jugando al dominó.
El Día de San Juan era la misma rutina. Paseos en la rueda de la fortuna, en los carritos chocones (¡carritos chocones!), en el remolino chino (¡remolino chino!), tiro al blanco, elotes y cuatro cantinas alrededor de la plaza. Y nosotros.
Ese tinaco que está al centro de la plaza lo atacamos varias veces. Subir era un problema. Bajar: un doble problema. Pero siempre era de noche, así que nunca visitamos la comisaría que está a un lado de la plaza. Si don Pancho el comisario nos agarra ahí arriba… Esa comisaría se llenaba de borrachos (y) escandalosos en las fiestas. Eran tres fiestas por año. Algunos indígenas mayos ahí pasaban la noche. Y uno que otro invitado de colonias vecinas también. Los locales, ya se sabe, siempre gozamos de privilegios.
En ese río aprendí a nadar, gracias a las diarias visitas y a la malaleche de mis amigos, siempre dispuestos a probar que pueden mejorar sus ganas de incordiar al vecino a la menor provocación, ya sea robándole la ropa mientras retozaba alegremente en aguas poco profundas o invitándolo a la fuerza a que tratara en aguas profundas. Eran los setenta. Don Julio, el abuelo del Chuyito, era nuestro guía y responsable de que ni su nieto ni sus amigos nos ahogáramos en esas aguas. Pobre, si algo malo hubiera pasado, con sus años ni qué hacer. En esta parte del Río Mayo, bajo el puente del ferrocarril, capturábamos ciboris y después nos bañábamos. En esos años las aguas del río, aunque usted no lo crea, estaban limpias, o al menos al zambullirnos no pescaba uno alguna infección en la piel, escorbuto, tiña o alguna de esas enfermedades perniciosas tan en boga hoy en día.
Ahí, en ese río, pescamos mojarras y…casi siempre mojarras. Se necesitaba una familia completa de esos pequeños peces para poder organizar una buena comilona, generalmente al calor de una fogata (y unas cuantas cervezas: Pacífico).
En el campo aledaño (¡aledaño!) jugamos futbol (mucho), beisbol (mucho también, aunque servidor casi siempre jugó la posición más dura –la banca). En los ochenta vimos ese campo inundado, en una de esas jugadas de la naturaleza, para susto del barrio de Pueblo Viejo, Mezquital y Los Pocitos. Para mayor inri, siempre llovía de más en vacaciones de verano, así que ni a la escuela podíamos faltar. Como diría el detective del Complot Mongol: pinche naturaleza, pinchis lluvias.

Visitar Navojoa, visitar Pueblo Viejo (ese es barrio, no pedazos), después de ocho años (¡ocho años!) y ver que la familia está bien, que los amigos ahí siguen, que en mi patio hay árboles nuevos (yoyomos), otro perro (marca pastor alemán cruzado con cocodrilo), calles limpias, más hoteles y nuevas salas de cine, es saber que la visita se repetirá. Pronto. Ya les contaré.