Monday, October 25, 2010

1. El domingo es una mesera con moradas marcas en el cuello.
El domingo en el desierto es una señora con mandil.
El domingo es un hickey.
El extranjero es una playa, al principio y al final una playa.
El domingo es la pipa de J. Voight, el arco de B. Reynolds, la guitarra de R. Cox, el culo de N. Beatty, la mirada de un niño con banjo.
El domingo es la amarga pesadilla de John Boorman.
El domingo habla masticando.
El domingo es un duelo de banjos desafinados.
Domingo de órdago.
Domingo, chilla como marrana.
2. Lo gracioso es que los trenes ya no te llevan a ninguna parte y está muy lejos la medianoche.
Que lo que cuenta es el viaje no el destino seguramente lo escribió un conductor de trenes. Del turno nocturno, por supuesto.
Llegué a mi destino pero sigo en el tren. Las maletas se quedaron en la estación.
Se vende asiento para Destino. Con todo el maletaje que desee, este tren es amplio. Puede traer hasta el perico.
Este tren no despierta a los durmientes, apenas roza los rieles.
En Back in the high life again hay trenes y sonrisas que bailan. The finer things. Sirve para despedidas y (re)encuentros.
Al tren del domingo lo conduce un furioso babuino.
Súbete a mi tren, anda. El conductor se tiró a las vías y nos dejó solos.
El tren de la tarde lleva a la noche.

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